Humanz – Gorillaz (2017)

Portada de la versión deluxe.

Gorillaz no es un grupo cualquiera. Es la unión de cómic y música dirigida por nada menos que Damon Albarn (Blur) y Jamie Hewlett (Tank Girl). Así que me he dado mi tiempo para degustar la cuarta fase de uno de los proyectos más locos de la música mainstream. Todo el lanzamiento viene precedido por una campaña larga llena de detalles para los fans y jugando, una vez más, con la tecnología disponible. Videos, ilustraciones, videoclips y campañas publicitarias han ido mostrando el nuevo aspecto y la portada más fea de la banda que ya da ciertas pistas sobre una de las inspiraciones del disco.

Y es que Humanz es otro álbum apocalíptico, la “isla de plástico” no funcionó y ahora hay que volver a la cruda realidad donde nos controlan, nos quitan derechos y todos esos rollos orwelianos. Aunque Albarn no menciona nunca su nombre, Trump está siempre presente en las letras, Hallelujah Money fue lanzada como una campaña anti-Trump junto a otros artistas y en la versión deluxe se hace un guiño al título de The Apprentice, programa del magnate estadounidense. Pero no hablemos de canciones adicionales.

El inicio del disco es espectacular. Ascension y Saturn Barz, primeros singles del disco, rozan un nivel impresionante con Vince Staples y Popcaan liderando las vocales. Ruidos electrónicos intentan apoderarse de la canción cuando el cielo se parte y las sirenas avisan del final del mundo mientras que Saturn Barz se nutre de la voz del jamaicano para contar una historia personal poco entendible. Seguida llega Momentz con De La Soul, que no pueden fallar. Con una voz más rítmica y graves coros la canción se sale de lo que nos habían mostrado los raperos estadounidenses pero que resulta ser uno de los temas más redondos del disco.

Este álbum cuenta con una gran influencia de la electrónica, llenándose de disco, dancehall e incluso trap. Canciones como Strobelite muestra ritmos muy bailables pero según avanza se vuelve repetitiva y acaba siendo algo aburrida aunque Peven Everett se luce en la voz. Sex Murder Party también apuesta con los ritmos bailables, esta vez reggetoneros, para un resultado largo y algo aburrido que posiblemente mejore en algún remix pero que en su versión original cojea. Andromeda en cambio tiene un sonido íntimo que explota centrándose principalmente en los graves, jugando con una línea de bajo de estas que con mucha potencia te atraviesan el pecho.

  • Nombre del disco: Humanz.
  • Autor: Gorillaz.
  • Género: Trip Hop.
  • Año: 2017.
  • Discográfica: Parlophone.

Grace Jones llega provocativa en Charger. Su voz va dejando frases mientras Albarn canturrea una de las melodías vocales más pegadizas que he escuchado en mucho tiempo. Unido a un loop guitarrero que acompaña toda la canción mientras otras melodías entran, salen y entran de nuevo. El comienzo de Pusha T en Let Me Out es espectacular y lo remata una Mavis Staples deslumbrante. Aun con esto el tema se tambaleo un poco y no acaba de culminar. Submission aporta un sonido más house con la voz de Kelela y un giro con la voz de Danny Brown que resuena a Bootie Brown en Dirty Harry. She’s My Collar es la canción que pasa desapercibida pero que con las escuchas se va ganando un hueco destacable. Kali Uchis aporta la diferencia para distanciarse lo suficiente de Feel Good Inc. Mientras que Hallelujah Money y We Got The Power parecen una versión alargada de la canción homónima de Demon Days.

No se puede negar, Humanz bebe mucho de su predecesor y es una pena que haya decidido volver a lo apocalíptico cuando dejaron el listón tan alto que no hace otra cosa más que eclipsar a este. Porque estamos ante un buen disco, con Gorillaz experimentando una vez más y probando otros géneros. No es Demon Days y nunca lo será otro disco de la banda pero siguen sin defraudar, ofreciendo buen material y jamás atascandose en un mismo estilo. Humanz quiere invitar a bailar, quiere que disfrutes del apocalipsis y que salgas a la pista a darlo todo y sin duda lo consigue. Todo el disco es disfrutable (salvando Busted & Blue, que parte el disco por completo) aunque los constantes interludios acaban molestando y no aportan nada más que un intento de hilo conductor que no funciona. Aún con sus bajonas sigue siendo un disco que se deja escuchar varias veces y que se nutre de un ambiente fiestero a la par que funesto.

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